Una bandera gay negra

Por Ilan Sheinfeld

Anoche se alzaron banderas gays con un crespón negro por todo el estado de Israel, porque ocurrió lo más terrible de todo. Tres jóvenes fueron asesinados a sangre fría y diez más resultaron heridos por su forma de amar. Los asesinatos no son nada nuevo para el público israelí: un manifestante de izquierdas, Emil Greenzweig, fue asesinado en el año 1983, el presidente de gobierno, Yitzhak Rabin, en el año 1995. Sin embargo, nunca antes se había asesinado a personas tan jóvenes por su forma de amar. Es un día de luto, no sólo para la comunidad GLTB, sino también para toda la sociedad israelí, ya que las balas que disparó el asesino nos han retrocedido al pasado, a los días de oscuridad en los que la homosexualidad se definía por la ley y la psiquiatría como un crimen. Anoche anduve junto a cientos de gays y lesbianas gritando su rabia y dolor por las calles de Tel-Aviv, la ciudad que siempre hemos creído que es nuestro único refugio, el lugar donde podemos vivir nuestra homosexualidad en paz. Esta ciudad se convirtió anoche en un matadero. El llamamiento que se escuchó anoche por las calles de Tel-Aviv no debe quedarse ahí. Gays, lesbianas, transexuales y bisexuales deben salir hoy a las calles de todas las ciudades de Israel, manifestarse, mostrarse en público, declarar su existencia y reclamar sus derechos. La protesta espontánea que brotó anoche en la comunidad debe llegar a ser una gran manifestación a las puertas del parlamento israelí (Knéset), ya que de la Knéset es de donde han emergido en los últimos años las palabras de instigación y vituperio más graves que podríamos imaginar contra la comunidad gay y anoche se manchó con la sangre de estos jóvenes. A los diputados y ministros que proclamaron y lanzaron improperios contra los gays hay que reclamarles en una manifestación, así como con una demanda colectiva por instigación, la sangre de estos jóvenes asesinados anoche. Lo sucedido anoche demuestra, sin la más mínima duda, que la comunidad de gays y lesbianas no debe callarse ante ninguna muestra de homofobia, discriminación, intromisión en la vida personal, o familiar, o cualquier intento jurídico u otro a imponernos restricciones, dictaminar nuestra forma de vida u obligarnos a transformar nuestra identidad. Los homosexuales y lesbianas son ciudadanos de pleno derecho, pagan sus impuestos y cumplen con sus deberes como cualquier otro ciudadano. Hasta ahora era posible garantizar sus derechos con un poco de legislación y, fundamentalmente, con sentencias y autos progresistas. Anoche se vulneraron todos los límites. El estado de Israel no podrá discriminar ya a homosexuales y lesbianas con leyes de familia en acuerdos establecidos con madres de alquiler, en disputas por herencias o en cualquier otro ámbito de la vida pública o privada. Esta noche, por la sangre de estos jóvenes, la comunidad de gays y lesbianas reclama que los líderes del estado de Israel y sus diputados, sus jueces y sus legisladores, condenen sin reservas el despreciable asesinato cometido y exige de ellos igualdad de derechos y su defensa ante cualquier instigación o asesinato.

Ilan Sheinfeld (1960) es un escritor Israelí y activista gay. Ha publicado varios libros de poesía, novela, libros para niños, y más. Su best seller "Una historia del anillo" fué publicado en el año 2007 por Keter Books, Israel.

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